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PROLOGO

Si no vale esta perorata por las tablas de Moisés, queda el Sinaí; pero me cabe la esperanza diminuta de la aguja en rotación; y si no valiera la palabra lo que mis amigos menosprecian, abjuraría de inmediato mis pecados. Razón múltiple, radiada, para todos los trompos. La desgana no excusa la placidez, tampoco yo admitiré las manos en los tiradores. Suponedme pérfido y reid conmigo, o rechazadme dignos y comeremos juntos. Clave en las conjunciones. ¿En las oposiciones? Demasiado arrellanados en la beatitud. Torced los ojos y nos veremos espejos; cada penetración no es asunto de tratado y más cumple la maña en fuerza que la desgracia en los concursos de filósofos.

Al fin y al cabo rimad como se os antoje. Despechugados, deshilachados no habrá mejor descanso para el asombro en cuclillas. Si venciendo mi empeño embrujamos piedras no se concluya en la intangibilidad del Destino. Cantar o no, ninguna inquietud por el recuerdo; sólos o peligrosos marcaremos igual compás: tras las andanzas se arrastra la culebra rota y sin compostura en la imaginación.

DESEOS

Acariciar la tierra y sentir bajo las yemas una palpitación sola de enternecimiento.

Efectuar una vuelta carnero desde la tierra al sol, propinarle un capirotazo y amorotarle un ojo.

Abolir el sufrimiento con la anestesia intraterráquea.

Copular con un planeta.

SUPUESTOS

Supina adoración fértil en joyas
radical sujeta a su mástil de color
radiante enhebrar de la suerte en mí
que sufre el duelo de la raíz ser
Pares, sudor, caída en alma
llena la tiesa ración de candor
Huída, súplica, abrir
de vuelta la música en su jaula de flor.

Fluidez, vapor, nada,
supieron de músicas en potencia, sobre las gotas de ámbar del cielo derretido. Derrisión, jadeo vano de la calle a cuestas de su desesperanza, si vadea el tren blandas espirales en el suicida balanceo de los penachos.
tu vida es mía, y ambos
en el rumbo
desvanecido,
línea.


MOTIVO

3 escenas en 1 acto

1.a ESCENA

Una ventana abierta de par en par vomita los personajes. Señores UNO, DOS y TRES. Rondan sobre una hebra de hilo y asoman las narices en la cuartilla.

UNO. — El calor vació todo el oro de mi vientre. Hoy, por esta razón, seré ducho en problemas de ajedrez.

DOS. — En una albarda se mece la presciencia de la cena, y si demorais en desmenuzar el aljibe, mis ojos envolverán la luz en cáscaras.

TRES. — Somos las migas de un pan trágico, y en cada balanceo del barco vuelan los berbiquíes en nuestros pechos.

EN CORO LOS TRES. — Punto y coma, satisfecho el deseo del autor reclamamos el laurel, la medalla y el pavo asado.

EL AUTOR. — Soñé con vosotros en las noches eróticas. Sois la polución de mi talento literario. Me asocio a la tarea común de engastar días en la continuidad de las noches, como diamantes en los senos de la beldad negra. Y mejor, decapitaremos pezones para embriagarnos con leche roja. Nuestra finalidad, personajes míos, ésta; hociquear como lechoncillos en los vientres recién abiertos de mil vírgenes. No discurseo para enmascarar vuestra estolidez. Espero, si, la lengua gatuna de una lisonja. Me muero por la gloria. Histeria. Capaz de inimaginables, ortodoxos y herejes, por la sonrisa de una puta cualquiera. Aún creo, os restituyo a la escena. Eso sí, mostrad vuestras pasiones al desnudo, chorread mugre sobre las tablas; con tarros de porquería destilaré mi mérito. Recordad bien: ¡esos sentimientos! ¡esas efusiones! ¡entonación! ¡acento!.