# QUE
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### SUMARIO
### JUSTIFICACIÓN
1. Esteban Dalid
2. Felipe Debernardi
3. Adolfo Este
4. Julio Lauretta
5. Raúl Pembo
6. Julio Trizzi
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**NOVIEMBRE - 1928** | **NO. 1**
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**20 CTS.**Aquí tienes la transcripción fiel del texto de la imagen:
Para mi compadre
Enrique que es
buena gente.
Alberto
7-7-23
Fé de erratas
Pág. 4 - después de la 9ª linea en “Supuestos” inclúyase lo siguiente:
los dienten faenan las cosechas amargas, que
Pág. 8 - 2ª columna, línea 12 léase Alegoría por alegría
Pág. 13 - 1ª columna, 1ª línea: léase quedo por quedó.
Aquí tienes la transcripción fiel del texto de la imagen:
QUE
Buenos Aires, Noviembre de 1928
No. 1
Pequeño esfuerzo de justificación colectiva
Justificación de esta revista: Buscar en la expresión la evidencia de nuestra propia y oculta estructura (palabra, espejo del hombre) y quizás también algo como una necesidad irresistible de pensar en voz alta.
Justificación de nosotros: Seres atraídos hacia sí mismos por una extraordinaria fuerza centrípeta.
Definidos exteriormente como inestables (igual y alternativa repulsión por el movimiento y por la inmovilidad, por la acción y por la inacción) nosotros hemos acudido a la única manera de existir en densidad (es decir sin disolvernos) que es la introspección. Este vocablo no lo entendemos como planteamiento de problemas estériles, sino como una manera de dejarse poseer por uno mismo, estando lo consciente puramente dedicado a revelar por el signo de cada palabra una profunda realidad constitutiva.
En esta actitud se distinguen dos partes:
placer de una ilimitada libertad expansiva.
posibilidad de conocernos (especie de método psicoanalítico, pero en el cual no partimos de ningún prejuicio sobre nuestra propia estructura).
De lo ya dicho se desprende que nosotros contemplamos la vida (esos mil choques de la realidad exterior) con el mismo desasimiento que observamos para el resto del mundo. Sin embargo guardamos para ella como para éste una consideración cortés como a posibles signos que en circunstancias imprevistas pudieran servir para explicarnos.
Si desvalorizamos la vida es por la evidencia de un destino. Vomitamos inconteniblemente sobre todas las formas de resignación a este destino (cualidad máxima del espíritu burgués) y miramos con simpatía todos esos aspectos de una liberación voluntaria o involuntaria: enfermedad, locura, suicidio, crimen, revolución. Pero esto no pasa de ser una posición moral. En realidad estamos decididos a no intentar nada fundamental fuera de nosotros.
Cada uno busca en sí mismo. Esta vereda de orientación es casi lo único que nos reúne y quizás un poco de simpatía (ese deseo de ser más que un individuo, deseo de ser muchos).
Justificación de nuestra expresión: Toda palabra está en el corazón mismo de los problemas del ser. Es decir, que para un hombre determinado, su misterio toma la forma de sus palabras
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(en un sentido más amplio: toma la forma de sus signos).
Justificación del nombre de la revista: interrogación primera y máxima, desnuda de todos los ornamentos ortográficos, reducida a su pura esencia verbal.
(Para una ampliación de las sugerencias de esta introducción y para contemplar problemas particulares, léase): Pretexto y Manifiesto de Dalid; Prólogo de Debernardi.
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PRETEXTO
Dádmelo vosotros, siquiera los motivos para vivir. La forma cohibe la espontaneidad y culpa vuestra si llega mutilada. No firmo la justificación colectiva, la consiento. Hablar es el máximo sacrificio de mi ser en pro de la ceguera.
Si lo que es infinito silencio ríe o muequea en estas páginas, lo debe al contagio de vuestra derrota. Apegados a las jerarquías cuando sólo existe un valor: “yo”. No subrayeis egolatría donde se lee justicia.
Arrojo mis gritos, una bofetada no libre de cariño. Que brote el desconcierto. Subvertir la existencia por la conmoción. Vivimos entre verdades creadas por el error.
Me presento con el ilogismo, la incoherencia de un ser vivo. No comprenderéis nada. Es mi pretensión. ¿Podrán mis interrogantes colgaros otros muy adentro?
Los actos están catalogados, (el nuestro es casi literario) repudiamos la ordenación. Lo que suena a letra, a falso, es muy a pesar nuestro. Quien de nosotros, mereciera el calificativo de literato habría desahuciado su intención.
Con la alegría ingenua de la despreocupación total abandonamos nuestros gestos entre quienes pretextan esencialidad o infinito.
MANIFIESTO MUY SENTIMENTAL
Una mañana en la vida cuando arrojemos el cobertor de los arrepentimientos. No simular la satisfacción si en cada uno de nuestros actos se desenvuelve un suspiro. Unicamente los ojos conformes con barrer el suelo y el vientre podrían negar esa hartura de nuestras manos torpes, cansadas de retorcerse, cuando a través de los ojos empinados se filtra un hálito blanco.
Nuestros pasos son pequeños para el latido de nuestros deseos, que envainan el mundo. La angustia de querer.
Somos un arma mellada en manos del Destino; la expresión de aquellos que en el abrazo supremo de sus sueños sólo cogieron el vacío.
Bajo la piel arde lo que nadie pudo captar. La vida la sentimos desperezarse henchida de intenciones gigantes, de visiones inconmesurables; pero, apenas asoma convertida en acto, comprobamos nuestros esfuerzos humillados: la ruina de una tempestad de soles. Pedimos el reconocimiento de nuestra inculpabilidad. Cuestión de grados, la potencia. Todo acto es una traición a sí mismo. Una idea apuñalada, el sueño de juventud por tierra. Y el mundo marcha sobre estos cadáveres del hombre.
Una engañifa. Empresa, la vida, en la que se embarcan todos los avíos, para seguir ¿qué ruta?
Entre tanto, al primer alumbre de un rayo, a la primera ristra de nubecillas, degollamos, atemorizados, nuestros sueños. Dios, la Humanidad, el Progreso, pretextos.
El instinto de vivir en la proa del nacer, las excusas muy tarde, a remolque.
¿Fracasados? Es posible. Sin embargo nos sería fácil callar, la boca llena de mendrugos. No carecemos de las condiciones ordinarias. Mas de esa misma imposibilidad de callar ¿quién es el responsable? Sentimos la impotencia de la realización como una mordaza aún en nuestros gritos. Nos rebelamos contra el destino. Desconocemos vuestras jerarquías de valores.
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Sobreestimamos la vida en sí, desnuda en la risa, que sangra en las palabras rudas, en el chasquido animal del beso, en el gesto suicida, en los focos admirativos de la calle. Es lo único que nos incita: poseer la vida hasta la saciedad, que nunca será. Mirarla en los ojos, honda.
Desenvolver como un tapiz el cerebro, quizá lleguemos a conocer las complejas filigranas de nuestros motivos, a iluminarnos por dentro. Es el interés fundamental que nos hace persistir. A él subordinamos todas las preocupaciones, que giran en su órbita. Lo demás, adorno.
Por hallar este resorte secreto daremos todo: la ingenuidad, los pasos en falso, la tontería, el énfasis, la pose, el fracaso, la chispa, el talento. Nuestra tartamudez en llamas rodará por esta pendiente impresa que tienes entre las manos, muy estimado lector y caerá entre tus dedos temblorosos, porque también tú eres la máxima contradicción hecha ovillo. Porque mientras tus ojos ríen plácidos la boca babea muecas imbéciles.
Confiesa que no eres lo que añorabas y si es así ¿puedes permanecer resignado? Eres un hilillo de humo en un ciclón, tienes el ansia de subir recto y el Destino te tuerce. Resolución interna. Una nueva ordenación de la vida íntima. Una hilera propia en el revoltijo de valores. Primero, lo inútil; nuestra vida indeterminada, sin objeto, bullendo.
Nuestros sacrificios valen más que nuestros dioses.
Nuestras oraciones más que sus obras.
Bajo nuestras alegrías en danza desenfrenada, los sudarios de los suicidas.
DERROTA
Suele desertar la paz
empurpurada, ebria;
devanan los deseos el huso
prendido con garfios al alma.
Arrodillada, la pena
ríe sus rezos vencida.
Entre senos húmedos asoma el beso
y galopa frenética la risa en la garganta
POEMA
Esponja de sal amanecida en mis labios
Vierte stiletes en tus silencios,
Apenas asoma un dolor en tu frente
Crispan las arrugas mis dedos exangües,.
Y en un pliegue anochece la desesperación
[cobarde.
En un sueño de rocío
Abrevamos los soles mustios de los ojos pe-
[nitentes.
En un desperezamiento de nieblas
Grita su entusiasmo el pecho soleado.
De un camino al otro,
Espiga nuestro paso las huellas perdidas
Y los ecos de canciones ajenas
Cuelgan como aretes de nuestras orejas.
En las bocas desborda una cascada de risa.
Sueños,
En un arenal
El pañuelo tembloroso de ansias.
PUPILA, NIEBLA
Bruma ceñida al gesto cauto
que la vida desanda al respirar;
suelo enceguecido de risas
bajo las huellas
de las manos temblorosas de pájaros;
rivalidad entre las horas aletargadas
por insuflar el cielo:
insensible a ruegos
se dobla en cuatro.
Si atravesados los brazos en aspas
gira el ojo su desconsuelo,
hallará reposo en la turbia desazón
de las primaveras inmaduras.
Volar en bandadas añoran las fresas
prendidas en alfiler de una corbata.
En una burbuja liquida el aliento
sus pretextos de color,
y en los reflejos se posan
los universos cansados de fisgar.
Los párpados destilan ráfagas de luz,
dos nubes exhalan una boca admirada del
[mundo.
En la ruta, aquella, luminosa, se evaporó la encrucijada, fugó el abismo, anocheció la meta. La mano entre sus harapos de viento, tuerce el dolor sobre sí mismo y pliega los dedos lentamente.
ESTEBAN DALID
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PROLOGO
Si no vale esta perorata por las tablas de Moisés, queda el Sinaí; pero me cabe la esperanza diminuta de la aguja en rotación; y si no valiera la palabra lo que mis amigos menosprecian, abjuraría de inmediato mis pecados. Razón múltiple, radiada, para todos los trompos. La desgana no excusa la placidez, tampoco yo admitiré las manos en los tiradores. Suponedme pérfido y reid conmigo, o rechazadme dignos y comeremos juntos. Clave en las conjunciones. ¿En las oposiciones? Demasiado arrellanados en la beatitud. Torced los ojos y nos veremos espejos; cada penetración no es asunto de tratado y más cumple la maña en fuerza que la desgracia en los concursos de filósofos.
Al fin y al cabo rimad como se os antoje. Despechugados, deshilachados no habrá mejor descanso para el asombro en cuclillas. Si venciendo mi empeño embrujamos piedras no se concluya en la intangibilidad del Destino. Cantar o no, ninguna inquietud por el recuerdo; sólos o peligrosos marcaremos igual compás: tras las andanzas se arrastra la culebra rota y sin compostura en la imaginación.
DESEOS
Acariciar la tierra y sentir bajo las yemas una palpitación sola de enternecimiento.
Efectuar una vuelta carnero desde la tierra al sol, propinarle un capirotazo y amorotarle un ojo.
Abolir el sufrimiento con la anestesia intraterráquea.
Copular con un planeta.
SUPUESTOS
Supina adoración fértil en joyas
radical sujeta a su mástil de color
radiante enhebrar de la suerte en mí
que sufre el duelo de la raíz ser
Pares, sudor, caída en alma
llena la tiesa ración de candor
Huída, súplica, abrir
de vuelta la música en su jaula de flor.
Fluidez, vapor, nada,
supieron de músicas en potencia, sobre las gotas de ámbar del cielo derretido. Derrisión, jadeo vano de la calle a cuestas de su desesperanza, si vadea el tren blandas espirales en el suicida balanceo de los penachos.
tu vida es mía, y ambos
en el rumbo
desvanecido,
línea.
MOTIVO
3 escenas en 1 acto
1.a ESCENA
Una ventana abierta de par en par vomita los personajes. Señores UNO, DOS y TRES. Rondan sobre una hebra de hilo y asoman las narices en la cuartilla.
UNO. — El calor vació todo el oro de mi vientre. Hoy, por esta razón, seré ducho en problemas de ajedrez.
DOS. — En una albarda se mece la presciencia de la cena, y si demorais en desmenuzar el aljibe, mis ojos envolverán la luz en cáscaras.
TRES. — Somos las migas de un pan trágico, y en cada balanceo del barco vuelan los berbiquíes en nuestros pechos.
EN CORO LOS TRES. — Punto y coma, satisfecho el deseo del autor reclamamos el laurel, la medalla y el pavo asado.
EL AUTOR. — Soñé con vosotros en las noches eróticas. Sois la polución de mi talento literario. Me asocio a la tarea común de engastar días en la continuidad de las noches, como diamantes en los senos de la beldad negra. Y mejor, decapitaremos pezones para embriagarnos con leche roja. Nuestra finalidad, personajes míos, ésta; hociquear como lechoncillos en los vientres recién abiertos de mil vírgenes. No discurseo para enmascarar vuestra estolidez. Espero, si, la lengua gatuna de una lisonja. Me muero por la gloria. Histeria. Capaz de inimaginables, ortodoxos y herejes, por la sonrisa de una puta cualquiera. Aún creo, os restituyo a la escena. Eso sí, mostrad vuestras pasiones al desnudo, chorread mugre sobre las tablas; con tarros de porquería destilaré mi mérito. Recordad bien: ¡esos sentimientos! ¡esas efusiones! ¡entonación! ¡acento!.
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ESCENA 2a.
Una chispa salta de un tizón, se agiganta en estrella y de estrella en pocilga iluminada con sol artificial. UNO- DOS- y TRES- nacen simultneamente de un mismo puño del nuevo personaje: LA MUCHACHA LANGUIDA que acaba de cazar tres moscas a las que decapita y arranca tres patas alternadas.
LA MUCHACHA LANGUIDA. — ¡Oh Amor! ¡Mi carnaval de tantos años! Hoy me place un helado sobre una calva. Es gracioso. La fatalidad me persigue: de cien machos no hay dos enteros. ¿Seré azul por dentro? Mis amantes se tiñen así cuando me abandonan. ¡Mis sueños! ¡Dorados sueños! ¿Qué es mi vida? ¿Cuándo llegará el hombre que sepa las cosquillas que todos ignoran. Mi talón espera su flecha deliciosa.
LOS TRES SEÑORES AL UNISONO. — Ardemos. Nacimos de tus lamentaciones, dispuestos a envainar en nuestras carnes tus deseos. Oyenos, sudamos sinceridad y si no te apuras volveremos a la nada. ¿Ves? Nuestros cuerpos se separan.
UNO. — Soy Uno.
DOS. — Soy Dos.
TRES. — Soy Tres.
LA MUCHACHA LANGUIDA. — Servidme café. En aquel armarito guardo dos ligas, la tercera me la sacaré ¿o preferis darme un beso en los muslos? Teneis los ojos lánguidos, cercados de negrura, pero, ¿os gustan las moscas? Yo me pirro por ellas. Hablad que me encantan los requiebros.
UNO. — La puerta no se abre en todas las latitudes. Debe haber alguno enfrascado en tesis y antítesis para holgar de esta manera en mi cerebro, hasta trastrocar mis llamaradas en viruta achicharrada.
DOS. — Definitivamente entregado al opio que la piel satinada derrama en mis ojos ¿no veis como se abrevian mis días puntiagudos sobre estos dedos ardidos en teas?
TRES. — Perdonad. Pensábamos estar con nuestro autor, y ante el ombligo que gentilmente nos ofreceis, reconocemos nuestra impotencia para deslumbrar. Nacimos y nos volvemos inmaculados.
LA MUCHACHA LANGUIDA. — Moriré abrasada si os negais a mis caricias. Presiento la dicha bajo vuestras lenguas. ¡Os ignorais!
EL AUTOR. — Basta. Aburre tu sensualidad barata. Te pensé muy otra. Que abrirías tus carnes, que te desnudarias aun de la piel. En fin heme resuelto a casarme contigo. No temas a estos tres, con un soplido se evaporan. A ti te poseeré una vez y luego serás una mancha en las sábanas. De nuevo solo ¡desesperación! ¿Cuántos personajes meter para lograr una muchedumbre? Soy o no orquestador de océanos? Volved mis personajes — adiós éxito — conversemos amigablemente.
LOS TRES EN CORO (con entonación de ultratumba). — La máxima humillación hemos sufrido. Traslucimos nuestra preferencia por el ombligo.
EL AUTOR. — ¿Os quejais? Y si yo venero las piernas, y beso los deditos grasientos y me sumo en éxtasis sobre senos flácidos? No sabeis vivir. Mi insinuaciones resbalan. Sois fríos, cerebrales. No arde en vosotros la gruesa vena.
Idos, Haced lo que se os antoje, pero vivid ¡A costa de vuestras vidas se me dará un muerte decente!
ESCENA 3.a
Una pera, y un gusano sobre ella, un agujero. La pera se deshace en bocados y se come sola; queda el núcleo, el agujero y el gusano. Del agujero salen los tres señores, de frac, borrachos y canturreando algo que debe ser obsceno porque me ruborizo.
UNO. — Lindo jardín donde se pesca la luna encopetada. Aquí arden cirios, debe ser la polilla que fuma.
DOS. — Juguemos al vigilante y ladrón, me cazo por el rabo y me remonto a la boca. Deliciosa la boca en mi boca.
TRES. — Dejad esos menesteres. Ahuyentad mas bien a este espectro que nos exige la interpretación.
EL GUSANO. — Yo no hablo. Encargue de Adán. Soy definición de la pera, 2 más 2 son 4, esto es ciencia. Yo no hablo, soy mudo, tejo ciencia.
LOS TRES SEÑORES EN CORO. — Debe ser un remolino. Gracias, Adios. Nos hablamos en la costa de nuestra habitación; si, giremos y abriremos el cielo con las narices. Nada de bromas, nos persigue un fantoche de autor, una puta y un gusano y estamos indefensos. Olvidamos nuestros cuerpos en el guardarropa, las almas en el perchero. Alusiones de nosotros mismos; ¿adonde ir para desencadenar los horrores de las cuencas de los cielos hueros?
UNO. — Me place dormir acá. ¡Entre tanta gente! Yo me abandono sobre el cuerpecillo de aquella dama de la primera fila.
DOS. — No estornudeis, me iré. Sonaron doce campanadas en el despertador. Soy empleado de tienda y ¿sabeis? recibimos seda de contrabando.
TRES. — Si esperais comer bien, venid a mi casa. En una lomita encarnada poseo dos cipreses.
LOS TRES A UN TIEMPO. — Somos encantadores.
SIEMPRE YO
Los copos ruedan incansables en los hastíos,
Cada suspiro se eleva eréctil en la vía de plata,
Susurran las cúpulas sus desperezos gigantes,
Brinda la voz su nido azul.
Fácil tecleo de los pececillos,
Graciles talles de los ruegos,
La tierra blande su mazo de soles.
Tembiorosos náufragos en las rápidas florescencias de alegrías
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Incautas llanuras de piedras preciosas danzan,
Y las sonoridades de la tierra atormentan las manos.
Sobre el agua pasea mi inocencia la cabeza tronchada.
En un abrirse el abanico señala mil dedos al pie extraviado.
Suplicio acunado en la sombra de una voz.
Fecundidad de las armas trocadas en luces.
Hálito de una esmeralda vestida de amiga.
Locos andorreos por los cálidos destierros de un abrazo.
Precipita la nieve el deseo petrificado en los suspiros vírgenes
Entre cómodas sonrisas repantigada la anchura de una mueca,
Desolada, de verse sola con los ojos presurosa hacia las noches.
Leve inclinación del cielo que sacude el delantal;
las migas en mi boca prenden el vientre estrellado
Los astros chocan con nacer de palomas
En las ágiles curvas de unos muslos huye un tren de luciérnagas tibias y rosadas.
Vivir es el gorjeo de las calles traviesas sobre los rieles,
En abigarrada multitud se deshace la polilla del planeta.
Circula un airecillo sordo sobre los tejados en rebeldía.
En una estrella encienden un luminoso para marinos;
arguye los pretextos del sueño desprendido de su lápida.
Fracaso de las palmas enarcadas en un gesto de menosprecio.
Breves silbidos de la picardía tras la lluvia de risa.
En los bolsillos inquieta el vicio ocioso,
Que recibe las dagas de las arenas revueltas.
En las plácidas veredas de la siesta pasean sus atavíos los miserias que nos atraen a los
[burdeles.
Un beso oloroso de estiércol y carne humeante apaga las ascuas que chisporroteaban som-
[nolientas.
El cielo se cierra como un bolsón sobre nuestra fuga.
Con las caricias verdean los oasis en las mejillas.
De entres los cuerpos abrazados huyen en remolinos las certezas enhebradas a una
aguja sutil que hilvana nuestra piel con la pradera Cada seno crece en monte, los torsos
en valles, hasta que irrumpen innumerables volcanes que escupen otros tantos niños.
Los rostros crepitan, un dedo desgarra el cielo en dos, en trizas, que en nieve menudo cae
sobre los océanos inmóviles de terror.
Fuego, derrumbe de perezas, en lasitudes inconcebibles.
Fracasa la admonición de biela.
El choque es presagio de fariseismo,
No plagiaré la circunvalación harapienta del alma, alrededor del ruego de los senos
[descubiertos.
Si prefiero quejarme en pelusas de vientres bestiales, no olvideis que sobre el mar boga
[la mano
y entre las rocas erra la trágica U
Acallad las placenteras bordonas de las fechas.
-Rápido despejad el blanco de los ojos
¿No veis a la certidumbre certificar su demolición entre los valles?
Rabia, surgente negra del balbuciente pozo de horcas que estrangulan la suma.
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TITULO
En la calle desierta vaga el estertor de los brazos caídos en mis gritos, desgarrados por un cerrar de párpados, recortados por los labios azulinos de cadáveres, en latitudes ardientes, de trópicos asexuados.
Ardores, ardores que violais mi recato de piedra en el cuello de los montes abrazados, bajo la visión de esa boca desdentada que escupe las almas con los pulmones llenos de blasfemias contra Dios.
Dijo que si ella — contestó la rama embebida de rosas pero sumergida su razón en un deliquio de rocío — las frecuentes visitas en mi cabeza desalojan posibilidad de metafísica decente, tanto, que cambié de días y mis meses son Lunes y las horas en el año 30 de la nueva era del Neón.
Fáciles disquisiciones siembran espinas en las manos, que pasean sus frágiles bebés sobre una emoción cuadrilátera, torturada por su corcoveo de potro indócil, que enarca las cejas y hunde el hocico húmedo, en los ojos azules y cóncavos del sol desfalleciente.
Sobre el aire evaporado en chispas, que aúllan sus quemaduras, vuela el hilo sutil de las nupcias de los vientos. Lloran sus abrazos en el fracaso de los bosques huídos de los desiertos ascetas.
Burbujas, rojas, de alcance potente para combar las nubes, que revolotean menudas en las manos de papel.
No pesquéis un resfrío que violente vuestros vientres florecidos en añicos de cristal.
Hablar claro: Si señor, Cómo le va. Pasee sus precauciones entre las vendedoras de cacahuetes, así detonará la palabra como la mueca en culo de pollo de una linda muchacha.
Bien, vuelen los tedios que asentarán sobre cuernos; en un soplido volarán los mundos para esparcir nuestra palabra sobre los astros tiñosos. Si, nadie debe huir nuestro contagio de explosivos coloreados con todos los gustos, sazonados con náuseas, condimentados con los deditos en garra al sonarse o con vuestros gestos displicentes, repugnantes, asqueantes, melindrosos, sensibleros, emotivos, despectivos, gelatinosos.
De una palmada reventarán todos los globitos de vuestros ojos, ansiosos de rozar su nauseabundo terciopelo con algún órgano viril que transpira sus infiernos entre los adoquines.
O las flores en las ingles verterán sus alientos sobre esos cerebros que horadan la tierra en busca de un vasito de agua.
FELIPE DEBERNARDI
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INTRODUCCION
Muchos sistemas filosóficos son más bien poemas, en cuanto que independizados de toda crítica del pensamiento, presentan los problemas de la personalidad en toda su angustiosa lucidez de presentimiento, que es lo que hace la poesía. Así, no puedo librame de denominar a los fragmentos que siguen poemas filosóficos.
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MICROCOSMOS Y MACROCOSMOS
La costumbre de ver toda cosa nueva como un nacimiento, nos hace olvidar las consideraciones sobre una posible ubicuidad de nuestra ausencia. En efecto, entrando en una calle, las cosas vestidas con la calidad de nuestro yo entran a formar parte de lo real, pero creo que abandonadas de toda corporización consciente, ellas podrían conservar una forma más sutil, dependiendo de las cualidades conscientes de nuestra ausencia. Así, explico la sensación absurda que experimento a veces, de que las cosas han existido antes que yo por esa presencia pluriespacial de mí mismo que llamo ausencia. Esto aclara también otra sensación agudísima: en todo lugar nuevo al que llego siento como si hubiera estado eternamente en él. Para las cosas es como si vivieran de mi presentimiento, su forma dependiendo de las cualidades conscientes de éste.
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EL FRIO JAMAS DE LA VERDAD
Nunca sentiré tan cerca a la verdad como en este momento en que se aproximan dos embarazadas y nos arrojan los contornos temibles de sus dolores. Toda la diferencia que hay entre las vidas de ambas reside en que una dará a luz un hijo blanco y la otra uno blanco. Posiblemente la segunda descubra mas tarde la importancia de los negros, pero entonces la vida formará un charco de una substancia espesa como la pez en cuyo centro exacto se ahogará un pájaro rojo en el preciso instante en que llegaba un lamento para salvarlo. Entonces esa misma mujer exclama: “Hijo, alcánzame la peineta”. El hijo interpretando erróneamente tales palabras, empuña un revólver y la mata. Luego coloca la peineta en los cabellos de la muerta y se duerme satisfecho de haber realizado con tal perfección los deseos de su madre. Sueña con una campana y con cuatro formas que se llaman, de izquierda a derecha: Y, PERO, QUE, NADA. La campana es grande-pequeña y pesada-leve, pero al tocarla descubro que se trata de la sangre suavemente coagulada en el pecho de la madre. La sombra que me precede tiembla ante la inutilidad de todo movimiento.
Conclusión para los espíritus amantes de la verdad: Ya que he demostrado que no hay ninguna posibilidad de alcanzar una verdad exterior a nosotros y que precisamente el hueco o espacio que dejamos es donde existe la verdad, os invito a pronunciar estas tres palabras reposantes: viaducto, víbora y concordancia.
Ergo: toda investigación de la verdad nos aleja de ella. Amor de lo verdadero se llama inmovilidad.
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SABIDURIA DEL CARTEL
Dos circunstancias imprevistas acompañadas por un cartel que llevaba pintado una figura de mujer vestida de rojo, entraron en la habitación iluminada por el resplandor de 7 seres que acababan de nacer. La sorpresa de esta constatación hace que se apaguen las luces y sólo queda la claridad que produce un dedo encendido por el miedo de tanto silencio. La mujer vestida de rojo cuenta cansadamente las piraguas que atraviesan los canales de su inmovilidad que llevan los sueños de los últimos coyotes que duermen en el cerebro de un niño muerto en 1912. Todos los hechos son idénticos y todos pasan en el mismo instante: por consiguiente, mesa, frío, nunca y canción son cuatro nombres de la misma cosa. Estas palabras las pronunciaba un hombre que encerrado en un W.C. tuvo durante 7 minutos el cañón de un revólver Colt aplicado contra su sién. Estaba entretenido en analizar el temblor que lo sacudía y finalmente decidió llamarlo PASION POR LA ALEGRIA. Su propia vacilación hizo adelantar en media hora la llegada de la noche y quizás esta sea la explicación porque dos horas más tarde había dos hombres y dos mujeres que se contemplaban ansiosamente en un cabaret. En ese instante la mujer roja quemaba las piraguas exangües y cantaba para adormecer a su hijo despertado por el rumor de los noctámbulos que pasaban bajo sus párpados. Los pieles rojas sueñan con el fin del mundo. Pero su hijo muerto en 1912 sólo oye una voz interminable que dice: ¡viva la antisepsia! Para que la noche sea más bella yo escupo sobre la identidad de mi cuerpo.
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VIDAS CIRCULARES
Ni por un inmenso astrónomo que superponga cuatro telescopios, se podrá llegar hasta esa incertidumbre que ostenta un color rojo en cada mejilla. Fríos y escaleras y otros aparatos son igualmente inútiles para alcanzar a las mujeres que tienen las manos cortadas a la altura de las muñecas. Las arterias seccionadas simulan presagios y la sangre que fluye arranca bruscamente su máscara de jovialidad. Yo odio a estas mujeres llenas del orgullo irresistible de estar muertas y para comenzar a dedicarme a la filosofía denominaré PASADO, PRESENTE y PORVENIR a tres personas sentadas en torno de una mesa en la que hay dos tazas, un vaso y un paquete de cigarrillos. Para ocultar la turbación que me produce este encuentro finjo ser circular, girando simplemente sobre uno de mis talones y cuando arrebatado por mi propio vértigo desesperaba de detenerme, se abrió una puerta y entré en la inmortalidad, es decir en una habitación negra en la cual dos hombres giraban velozmente sobre sus talones.
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### 5
### V E R
El pie cubría una voz estrangulada por el
rectángulo apacible de la aventura. Dos pa-
ralelas o dos niños, salían de sí mismos para
encontrar aspectos inéditos que ellos bauti-
zaban: automóvil, casa, sol, suelo. Si uno
perdiera el pequeño libro que lleva en la ma-
no desaparecería inmediatamente por la ra-
zón de que toda existencia depende en un
sentido absoluto de... Reconciliaos con la
vida; total, un hombre ha perdido sus dos
manos y ha hablado con una simplicidad que
partía el alma de la posible utilización de dos
manos de cera que substituirían las caricias
de la mujer por un ruido sordo. El día aban-
donó su forma de candela para adquirir la
de una mesa servida. Meditad sobre los acci-
dentes en pleno día. Catástrofes obscenas y
ojos desanimados, he ahí el balance de nues-
tra vida.
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### MANERAS DE HABLAR DEL ENFERMO
### VIEJO LLENO DE PUSTULAS
De la putrefacción de su tristeza nace la at-
mósfera rarificada que me rodea. Pierdo la
conciencia del silencio y comienzo a existir
en el rumor de mi propia asfixia. Como cruel-
dad hacia ese morir complejo de mi ser quie-
ro constatar sus dos posibilidades de liber-
tad y de eternidad.
Manera de libertad: La incapacidad para
el espíritu de realizarse en la materia exige
que la libertad sea tratada en dos terrenos
distintos: físico y mental (es decir: como
acción y como pensamiento).
1.º Libertad en el mundo físico: Toda ac-
ción ejecutada tiene una forma (como todo
fenómeno del mundo físico). Ser formal con-
siste en estar limitado, es decir, fijo. La to-
talidad de las formas preexiste en el campo
de lo posible; de lo que se infiere que for-
mal equivale a predeterminado, a carente de
libertad. Para el mundo de las apariencias (y
para nosotros como apariencia, es decir, como
vida) no existe la libertad. Podré exclamar,
con voz irresistiblemente cierta, que toda ac-
ción es un fracaso.
Estimulante para arrojar sobre las deses-
peraciones y las risas: LA PREDETERMI-
NACION FORMAL SE LLAMA DESTINO.
2.º Libertad en el mundo del espíritu: La
carencia de formas permite en él, la existen-
cia simultánea de todas las direcciones y de
todos los límites. El espíritu es libre porque
cada cosa se realiza en el sentido de todas
sus posibilidades.
Manera de eternidad. El problema de la
inmortalidad exige también una disociación
esclarecedora:
Pensando en nuestro estado vital es inse-
parable de la conciencia: es decir de nuestra
vida que no conoce como real sino el trans-
curso del nacimiento hasta la muerte. No
podemos concebir el estado de prenacimiento
ni el de muerte, porque concebir es una ma-
nera de estar. La vida es solo uno de los
estadios en la evolución ilimitada del ser.
Para el ser hay inmortalidad, dada su ine-
vitable presencia tanto en el estadio vital co-
mo en los pre y postvitales.
Pero para el consciente individual (que es
contacto transitorio entre la vida y el ser)
hay un comenzar y un acabar que está en el
comienzo y término de dicho contacto.
Si ahora quiero alcanzar la esencia del ser,
debo rechazar todas las cualidades de mi
yo, que llevan con demasiada evidencia su ca-
rácter de circunstancial. Sólo en lo no percep-
tible y en lo no concebible veo yo cualidades
eternas del ser. En el extremo último de este
camino encuentro la única cualidad no tran-
sitoria de mi ser que es INEXISTENCIA.
El fondo real de mi ser es inexistencia
Yo persisto como inexistencia.
## P O E M A S
### PAISAJE SOBRE UNA MANO
Caballos gigantes que llevan los despojos
[de los hombres
Y aplastan entre una y otra risa los hijos in-
[móviles de las aventuras.
La risa
Es la perdición de esa mujer roja
izada hasta perderse de vista sobre el mastil
[del control de la razón
Tan alto que todas las manos extendidas no
[la alcanzan
Flamea arriba como una bandera.
Su sangre
es un pájaro.10
LAS MENTIRAS DEL AMOR
El día que buscabas tu vestido
Color de las intenciones exactas
Una mujer de 40 años perdía intencionada-
[mente un pañuelo en un café
Todos los hombres se levantaron de un golpe
Estaban muy cerca de la verdad
Pero como esta tenía el color del hígado co-
[cido
buscaron en sus propios bolsillos
Encontraron una mujer vestida a la moda de
[1830.
NIÑO SIN SOMBRERO
Las patas de los insectos y el camino del niño
recogían juntos la hermosa flor de la simetría
Será un pequeño esfuerzo
y el niño abandonará su cuerpo en el bosque
[de las transformaciones
Esto significa la libertad
Es decir ni eterno ni grave
Solamente sin formas.
REIR MUY DESPACIO
Para perder la melodía
Para transformar al mundo en un piel roja
Yo os llamo, pequeños,
Con nombre agudos y precisos
Por ejemplo: heridas, forúnculos
Venid enteros
No olvideis vuestras manos
para encontrarme
para perderme.
EL CIELO
Afán de construcción o de transformación
Yo subo dos centímetros por cada pensa-
[miento
y estoy más cerca
de la libertad
de la eternidad
todas esas pasiones que tienen color marrón.
INVITACION
Abandonad el estanque inmóvil
Y en el umbral del bar
Detened la mesa que huye
Recoged la botella que cae
Detrás de un muro de palabras
Estoy yo.
ESPECTACULO
El silencio de los omnibus y de los tranvías
[que pierden su humor
Nos obliga a pensar en los hechos delicados
Más allá de la vida cotidiana
Los insectos borran la sonrisa de las puertas.
El hombre que se pone un sobretodo
La mujer que busca su cuerpo ideal
Todos caminan hacia ese rostro inmóvil.
PETROLEO
Canción en el comenzar de nunca y tarde
y abrir la flor liviana y más liviana
Dónde
encontrar los cangrejos corteses
e inclinarse hacia delante o hacia atrás
porque hay tanta gente en la calle
que será necesario vestirse de rojo
o llevar un niño pequeño de la mano
hasta el lugar en que nadie camina
Allí habrá muchas mujeres ocultas
una blanca
Adiós
Esta no era la cuestión.
4
P R E T E X T O
Angustia del que.
Necesidad de arrojarlo al río tranquilo.
Anhelo de que ninguna mano bella detenga
[ese gesto.
Necesidad de que lo realicen nuestros ele-
[mentos más
puros, pues ellos carecen de cumplimientos.
11
Decorados sentimentales
. . Cristales empañados
que murmuran su canción triste y avinada.
La taza de café, en un silencio de la orquesta,
se vuelca infructuosamente
sobre el eucalipto de la plaza.
Llueve.
Los caballos humean la fatiga del mundo.
* * *
Contornos difusos.
Ensueños turbados
por la mirada lívida de los cristales.
Estanques que lloran bajo soles apagados.
Peces que oscilan entre obscuros sonidos.
El barro que escucha la canción de las ruedas.
* * *
Trenes que invierten el tic tac del reloj.
Paredes desnudas que huyen por entre las
[rejas
de ventanas que dan al infinito.
* * *
Deseos no satisfechos que horadan las
[horas.
Nostalgia de blancos senos
que abren
desmesuradamente
su boca impúdica.
Necesidad imperiosa
de tomar el ómnibus que nunca llegará.
* * *
Rumores lejanos.
Aguas tranquilas que inundan los tranvías.
Silbidos prolongados que ahogan el miedo.
Detrás de la sombra palidece el sol.
No tengo la sensación del tiempo.
* * *
Blancos ribetes que huyen la tristeza de
[otros días.
Labios anhelantes de besar circonvoluciones
[cerebrales.
Curvas voluptuosas que secan la garganta.
Sudores viscosos.
Escorpiones lubrificados.
Telarañas que ahorcan al mundo.
Longitudes de Onda
STRAWINSKY
La tierra, ignea, recién desprendida del sol.
Una garganta sin voz que vulnera el acero.
Guirnalda de cardos de aromas volcánicos
que detienen los motores.
La savia de las selvas que se transforma
en neón luminoso.
Toda la nieve de las estepas
sacrificada en la orgía de la vida.
Un rayo que esculpe en el cielo: YO
HINDEMITH
Los ojos grandes y azules
de un niño
magnetizando un jazz band.
El lirismo de cien locomotoras
danzando
sobre un tenue hilo de seda.
J. VON STERNBERG
Sombras desnudas, sin música.
Una draga
que recoge todos rincones sucios de la ciudad
y los arroja al sol.
Gatos flacos
que devoran los restos de nuestro “spleen”
Terrible envidia de los locos
únicos “libres”.
“Underworld”. Sobre el mundo
Restos que flotan en la superficie.
No tienen raíces.
HARRY LANGDON
La calle silenciosa
arrójase por la puerta de la buhardilla
en persecusión de un farol.
Las sombras de la soledad
dan gritos aterradores.
Petruschka no es un muñeco de trapo.
12
Continúa la Sentimentalidad en Prosa
La vida no tiene por qué entrar por la puerta de la alegría. ¿Dónde irá? Eso no interesa a los imbéciles que no han encontrado el papel secante de su miseria. Donde nos hallamos podremos morir, pero vergeles que no florecerán serán nuestras paredes; los pájaros no besarán el verde.
Todos somos inocentes, pero yo más. Esto importa, lo otro no.
¿Quién será el que lo resuelva? Palabras, inútiles alcahuetas de los pensamientos pútridos; emanaciones insalubres del corazón. La compresión de mi espíritu entre dos palabras produce un esperma estéril.
“¿Cuándo estará listo el automóvil?” Frases célebres que salen por los oídos.
¿Porqué me quedo en casa? ¿La noche acaso resolverá lo que no pienso? ¿Porqué la angustia provoca náuseas dulces? ¿Es que el hombre traerá siempre las mismas botellas?
¿Y si los ojos hermosos de alguna prostituta iluminan tus poemas? ¿Podrás sacar del fondo de tu alma algo que no sea barro?
Yo seguiré mi rumbo y si no encuentro el orden acribillaré el destino.
Atardecer. Luces oblicuas que atraviesan las imágenes. Verdes plácidos y aguas obscuras. Vagos sonidos que enturbian la atmósfera. Espirales y círculos concéntricos que vibran entre los árboles. Suave cuchicheo de sombras. Alambres de púas que atormentan mi espíritu.
¿Podré desatar el perro que ladra?
¿Podré apuñalear el recodo del río? No.
Me quedaré esperando el momento oportuno de lanzar la frente por entre mis piernas. Quizás así retorne a mi origen.
Sala de conciertos. Gradas que esperan a sus novias.
Yo no podré desatar el hilo que une el programa a las hermosas cabelleras rubias incrustadas en el rojo de los tapices. Las sombras que oscilan sobre las paredes recogen los sonidos y los preparan para mí, yo poco cortés no agradezco.
Ninguno sabe porqué me arden las sienes. En una lágrima irá la amargura del mundo. El la surcará las mejillas hipócritas y no caerá en ninguna parte.
Sala de cinematógrafo. Ruido monótono. Atmósfera sideral. Astros que se disputan la pantalla. El miserable sol que se apaga. Las imágenes se suceden con una rapidez vertiginosa… No se porqué.
La dulce melodía del saxofón entreteje besos por las butacas. El trombón murmura en voz baja algo al oído del galán. El pone cara de idiota, no entiende. Ella, la amante, muestra deseos de hablarle pero no le encuentra el oído. Mis ojos caen detrás de la pantalla. Quedo pasmado.
La calle. Rojo. Ritmo sensual que no deja dormir al espíritu. A cada paso que doy precipito en insondables mares. Ningún submarino me sale al encuentro.
Mujeres vistosas. Carne alentadora de nuestro cretinismo. Haces de luces que no encontrarán sus sombras. Podré ir distraído pero los cables me hacen cosquillas. Podré reir pero el asfalto trocará en oro mi aliento. En cada esquina espero que pase el tráfico. Contemplo la vara mágica del vigilante. La tomo en mis manos y golpeo con ella furiosamente en la sonrisa de mis amigos.
Algún día encontraré la mujer que no subirá al tranvía. Es posible que me case. Ella reirá. Yo no.
Hoy no tienen relieve las cosas para mí. El violín que desafina no tendrá perdón. Por eso no ceso de escribir. Detrás de la llama rugirán leones pero no despertaré.
Flores de azar arrolladas al pistón de una locomotora: eso es mi espíritu.
J U L I O L A U R E T T A
Aquí tienes la transcripción fiel del texto de la imagen:
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**Discurso**
A la muerte de aquél quedó tal cual, imaginario, pero tantos alcances llegarán a vislumbrar que el gran remedio explicó con detalles la curación enorme de las lacras de color; a mas de poder no averiguar aquella mujer del rostro, por lo cual supuso la exclusión del gran Maestro como único deber permitido dentro de tal cuerpo; no obstante llegaron a felicitarlo mayormente, por los grandes deseos y enormes arquitecturas no hechas en tales tiempos, pero a ciencia cierta removida entre las obras fundamentales de escritores clásicos, como Voltaire, Aragón y otros por el estilo, que son los únicos que han llegado a impresionar discos en forma aceptable. Cabe decir ahora, dando margen a la disertación única, la perversidad de los elementos algebraicos que oprimen la incongruencia de aquéllos, en los cuales su vida ha pasado a 38° término; no es ella la ocasión de hacerse de un programa a cual más satisfecho, lo cual no quiere decir lo contrario, pero en cierto modo es la superposición de los efectos mayores sobre la línea ecuatorial de la región umbilical. He dicho. **Personal**
No soy yo, siento el deseo infinito del crimen violeta; ¿dónde está mi voluntad? ¿cómo hacer para no sentir? quisiera morir y velar mi cadáver, creo que entonces algo pensaría para mi bien, pero antes de morir, en una palangana invoco a Satanás; pobre, si llegase a escucharme se escandalizaría, tan bueno él; DIOS, lo malo es que hay que pasar primero por la mano del hijo y eso me revienta. Jesús ha de ser un sequista de primera. Luego me quedan las cloacas, con cada atractivo, quisiera hablar con un negro, es decir cadáver, porque vivitos y coleando son negros.
**Carlos Chaplin**
Carlitos, plasmo mundial, pluscuamperfecto del Orinoco a la graduación perfecta del termómetro, risas, necesidades fisiológicas, puntazos impregnados de suero antirrábico perros de cola prensil, empanadas mortíferas de impermeable oblicuidad metamorfoseados en nada, eructos simples al 6 % de interés seco, pagaderos en ventanillas ocupadas por traseros de él, de ella, no se paga; guiños, comprensiones y alborotos verdes, manipulaciones oscuras del Fakir hambrefeliz, muñecos de risa octogonal, resortes charlianos, chaplinianos, chistes anos, huecos de tanto amar lo más, lo menos, el todo, así. Quimeras, Quinina cantadora de ignotas pieles de grandes dineros, más de 30; mujeres inofensivas de largos alcances, balanceados por negros espíritus rojos de color limón del agua marina, marino, mary; precipicios risueños de caliente nieve blanca y pudorosa ;ojos, bigote chico de la gran risa espectacular del hombre resorte y del burro irrascible. Chanchitos, patos, escapados de la misa solemne del rey David, brochazos inocentes incorruptibles e inexplicables por el genio de él, de CARLOS CHAPLIN, de CHARLOT y de su espíritu AMEN. **Fatalidad**
Una vez en una linda casita negra vivía un hombre el cual se aburrió de estar solo y se hizo acompañar de una mujer, y se aburrió más todavía; nació un niño que siempre, cuando no dormía, gritaba, y el hombre reventó. La mujer tuvo otro niño, al cual el primero, siempre que podía y podía siempre, cascaba de una manera poco elegante; la mujer abandonaba todo y se ponía de juez y sucedió que a la 136.ª intervención, la mujer reventó. Ya nunca más se encontraron los pequeños y la casita negra reventó. En su lugar se alzó una hermosa casa de rojos ladrillos en la cual vivía un hombre el cual…
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Balada
Singulares paradojas de picantes visiones torturaban su obtusa mente en horas pesadas, muertas fluctuantes y desiertas.
En aventuras insípidas de singulares mujeres pretendía encontrar el qué de la vida y se dedicó al ascetismo. Pretendió averiguar lo archi-sabido y encontró un veneno de muchas palabras en bocas agrias por el tufo ordinario y se hizo vigilante.
En ojos sencillos de dulce mirar evocó años que nunca vivió pero el pequeño sarampión le quitó la vida al más ladino de la creación.
Y habló mucho con la velocidad del rayo refrenado y la gente sólo comprendía los puntos y las comas de su loca dicción; y soñó ser inmaterial, inodoro, inútil y con diez centavos y una encerrada dejó su tributo a la naturaleza.
Expuso su idea en un rapto generoso sintiendo luego la desazón de lo dicho, lo mentiroso e irresponsable de su pretendida teoría, satisfecha y casi sonriente.
Mientras, ruge en tí lo espeluznante, el ansia de las soluciones truncas.
Seguirás así hasta encontrar la mujer que sólo tenía medio sexo y luego empezarás a escarbar el problema limón.
Aspiración e Inspiración
Artículo definido
masculino - singular.
Los consabidos golpes alumbraron el portal en cierto año en cierta desvencijada persona perteneciente al espíritu felino
No despacharon más paquetes, por temor a las hemorragias intercósmicas que solían salir, adrede, para importunar al único que creía en la boca.
Cubierto de dudas nacionales, osó llevar adelante las escudillas relámpagos de tierra maltratada pero al tomar posesión de sí, notó que soñaba.
Pensaba en el aire saturado de inhospitalarios mosquitos de verba doméstica, que sin embargo ya eran gratos a los pulmones pero ellos, los pulmones, se morían por falta de luz.
Y justamente, llegó por fin, la muerte, dudosa e inexperta, y un seno hermosísimo se escapaba de su túnica entreabierta, pero no había túnica, había el terror a la vida, es decir, lo que digo.
Muchas veces supieron inculcar en cerebros abstractos minuciosas impertinencias bi-sexuales, domésticas, vulgares, y anti-imperialistas, quien triunfó? pues suponed, el pájaro amigo de la dentadura de oro, el cual al llegar a enamorarse presintió un desenlace feliz a costa de un enlace amorfo.
No todos tienen esa suerte, hay paradójicos seres cuya existencia alta escapa a una punta de mirones, pero la orden es mirar luego cualquier estado en reserva puede conducir a la felicidad.
Dejaremos a los culpables mortales de la caminata única para que rindan cuentas en estrechas aortas, de la imperfección del cangrejo y contentémonos ,con la exquisita dulzura de una boca sabia.
Listo, cantaron por allí, atención, los escombros planean proyectos guerreros, erigirán un túmulo a la grúa material.
No más designios ni chatedades, seremos conformes de pelos grasientos.
Basta: si podemos repetiremos la hazaña de Roura en caso falto de lógica, seremos lo que nunca hemos pensado.
RAUL PEMBO
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6
QUE
Horadar claridades siempre
Empujar nada asombro
Soluciones
Señores: una vida — ¿Saben ustedes lo que es una vida? Una vida bonita, llena de lindos caminos bordeados de arbolitos, sembrada de luces multicolores y con un cielo de hermoso azul, con un horizonte uniforme, ¡un bello espectáculo!
Realmente uno no sabe qué hacer con todo eso. Talar los árboles, romper los faroles, inundar el paisaje.
Pero asombra la dura superficie sobre la cual se descargan golpes y más golpes. ¿La solución del problema estará en el centro de la tierra y lo demás será pura charla?
¿Y si recogiéramos nuestras fuerzas y las atáramos a la cola de un barrilete? En verdad la línea es nuestra cárcel aunque tenga dos sentidos.
Ponerse en el centro de una rueda que gire a gran velocidad y desprenderse en fragmentos, cada uno de los cuales, animado de propio impulso vaya liberándose de la línea. Cerrar los ojos y volverse a encontrar en el mismo sitio. Pero; el fenómeno ha de repetirse incesantemente.
Sería mejor perderse para siempre.
Lugares
I
Sus ojos contemplan con estúpida tranquilidad el hilo uniforme y tenso que corre a sus pies. En un accionar de su cuerpo que no quiere nada corta en dos la proyección de la línea.
Y asombrado en su inmovilidad se ve desangrar a través de su propio cordón umbilical seccionado.
II
La señorita que ha regresado de la ciudad, cuenta a sus conocidas del campo todas las maravillas de la ciudad. Toda la gente abre la boca espasmódicamente y luego la cierra produciendo un sonido metálico.
Flotar
Sus ojos no se hicieron para contemplar lo bello. Pero nació rico: 10 millones de pesos. Las jaquecas habitaban su cráneo como su propia casa. Pero a cada puntada de dolor veía abrirse más profundamente el abismo negro donde se mezclan todos los impulsos. Durante el dolor de cabeza descubrió que la vida no tenía objeto. Pero antes de morir dejó su testamento: “Lego mi fortuna a los hijos de puta”.
Iniciación
Sobre el agua flotan pétalos enormes: unos carteles recién pintados dicen: “¡Cuidado! su perfume es venenoso!”. Considero que ahora me haría falta un submarino. Me dirijo a una liquidación. El dueño, encantado, me pregunta si quiero aparatos de iluminación.
Yo le contesto que me basta con el tacto.
Informes Enseñar
Un amigo me decía que le parecían estúpidas las moscas que se dejan coger; que le interesaban más las otras; que, por eso mismo, le entusiasmaban las anguilas. Yo le expliqué que eso se debía al instinto de conservación. Entonces me trató de imbécil. Como yo insistiera él me explicó que los únicos trenes que le interesaban eran los que él no podía tomar.
Mi amigo me escribe de París:
Actualmente estoy muy ocupado pensando como Poincaré. El mes que viene lo dedicaré pensando como mis amigos; 5 días para cada uno. Por último dedicaré 3 días en pensar como yo mismo. Termina recomendándome el sistema.
16
El realismo puro
La maestra ha pedido una composición y ha dado el siguiente tema: ¿Qué deseo ser yo cuando sea grande? El tema no me interesa, pero como quiero escribir una obra de costumbres sigo al más pequeño del grupo sin que él lo note. Y escribe:
“He leído en algunas revistas que los hombres que se dedican a trabajos mentales viven más tiempo que los obreros, que, etcétera. Por esas razones voy a estudiar Medicina”.
Después de meditar un rato sobre lo escrito, lo rompe y comienza de nuevo.
“Desde hace tiempo tengo deseos de ser Médico. Yo creo que no se puede elegir mejor profesión porque el médico tiene mejores oportunidades de hacer el bien, ayudar a los pobres, aliviar el sufrimiento, etc.
Encantado de haber pasado una tarde agradable me dirigí a un cine donde anunciaban la excelente cinta “La caída en el vacío”.
Ráfaga
Nada se aprecia de lo existente o se aprecia confusamente. Cada solución se hunde inexorablemente en el terreno inseguro de nuestro panorama.
Nuestras miradas perforan las tinieblas inútilmente. No nos vence la impotencia porque nuestros deseos son deseos de nada. Es la capa uniforme de espeso hollín.
Pero el paso brusco del reflector nos conmueve profundamente; cambia la perspectiva en un segundo. El polvillo que flota en el aire cae aniquilado igual que nuestros deseos de nada. Es el vacío absoluto. ¿La alegría de vivir?
Destino
Mientras la mamá hojea unas reproducciones de los cuadros del célebre pintor Chirico el chico los señala con sus dedos mugrientos.
—¿Qué es ésto, mamita?
—Están dedicados al hombre que robó los 500.000 pesos.
Cuando la mamá no ve, dibuja sobre los cuadros un hombre que está orinando.
Asomar
La mecha se enciende y luego estalla bruscamente la bomba. ¡Qué absurdo! La mecha se enciende pero el fuego aumenta poco a poco como si la explosión se descompusiese y sus partes se proyectaran en el sentido de la profundidad. Así es.
Un momento cualquiera que puede ser el resultado de una fuerza de voluntad proyectada sobre el subconsciente. ¡Qué sé yo!
JULIO TRIZZI
AL IMPROBABLE LECTOR
Si halla afinidades con nuestras intuiciones escríbanos, colabore.
Concertar los ecos fué también motivo de estas hojas.
Correspondencia a Esteban Dalid - Mendez de Andrés 884 - Buenos Aires
30 Ctvs.